quien iba a decir
que moriríamos de sed y de música
llueven teclas de piano
el cielo se ha olvidado del agua
las nubes son más espesas
el sol penetra con dificultad
llueven teclas de piano
y mientras se secan los campos
las teclas se pulverizan
contra las aceras en las ciudades
cada una en una nota
formando melodías imprevisibles
algunos salen a la calle
para poder disfrutar de la armonía:
acaban inconscientes por los impactos
hace mucho ya que se gastaron las baterías
de las alarmas de los coches
ya nada interrumpe la música
que miramos a través de la ventana
jueves, 3 de enero de 2008
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